NO PINTO

 

 

 



 




Recuerdo una mañana de noviembre con aquellas brisas que ya olían a Navidad, fue una de las pocas veces que me he levantado a las cinco de la madrugada para el oficial paseo familiar a Puntarenas.

Mis dos hermanas y mamá ya estaban en la cocina, yo solamente podía escuchar la orquesta de ollas y sartenes en perfecta armonía con los olores de los variados condimentos siendo arreglados en orden casi militar para ver nacer el plato perfecto... gallo-pinto.

En que puedo ayudar? [pregunté]… para solo recibir la respuesta que por muchas generaciones ha resonado en muchos hogares costarricenses “siéntese en la mesa y espere por el desayuno” -Que terrible!... No aprendí a cocinar, y ahora a través de los años poco a poco he tratado de perfeccionar mi propia receta de gallo pinto, pero nunca he conseguido aquel sabor tan anhelado de aquellos años ya partidos.

Aquí les va mi receta—gallo pinto